dimecres, 10 de març de 2010

Bienvenido

Dejaré que pases, que seas tú quien investigue cada rincón de mi casa. Dejaré que entres en cada habitación, pienso enseñártelas una por una, y explicarte cada historia vivida en ellas. Dejaré que seas tu quién me prepare el desayuno por las mañanas y quien me abrace por las noches. Dejaré que recompongas la distribución del salón para poder traer tus cosas y, si me lo pides, te haré un hueco en el armario…, hasta puede que ponga un vasito más grande en el lavabo para que quepa tu cepillo de dientes. Dejaré que me ayudes a recuperar y reconstruir los lugares olvidados y/o destruidos, que abras las ventanas que cerré y repares las puertas que han quedado encasquilladas.
Sólo hay un baño, así que espero que no te importe ducharte conmigo cada mañana, y soportar mi buen humor en los días soleados.
La verdad es que está todo un poco sucio y desordenado, hacia tiempo que no me preocupaba el estado de mi hogar, pero si te apetece, podemos hacer limpieza general para empezar con buen pie. Ah, debes haberte dado cuenta… el piso no es muy grande, pocas veces dejo pasar a las visitas. No es, ni mucho menos, que esté sola, pero éste es mi territorio, y acostumbro a jugar fuera. De todos modos, sé que hay espacio suficiente para los dos, estoy dispuesta a disminuir mi espacio vital para hacerte un huequito cerca mío.