diumenge, 23 de maig de 2010

31

Esta es la última, la 31.
No es ningún numero especial, ni ningún día, ni tiene nada que ver con el número. Tiene que ver conmigo, y con el porqué de la creación de este espacio.

Me acomodé aquí para no dar explicaciones, para no sentirme observada, para escribir sin que nadie de mi entorno lo viera. Abrí este blog para que alguien me escuchara, alguien ageno, alguien imparcial, alguien a quién no le afectaran mis palabras directamente.

He fracasado, no lo he conseguido. Me leéis. Y sé que no con mala intención, puede que por simple curiosidad, puede que por interés..., sea como sea, adiós.

PD: a tí te diré que no es indiferencia ni odio, que estás mejor sin mí y yo, ahora, puede que mejor sin tí. Dejemoslo aquí, te deseo lo mejor, de verdad.

dissabte, 22 de maig de 2010

EquivocarSE

La pronominalización de algunos verbos hacen que la acción esté desenvolupada por uno mismo. Dormirse, peinarse, ducharse... acciones que hace uno sobre sí mismo.
Equivocarse, significa que uno se equivocado sobre sí mismo, se ha "autofallado"; y qué peor que fallarse a uno mismo, fallando a los demás?

dilluns, 17 de maig de 2010

No es que esté estresada, es que me falta el tiempo

Al oirla me inundó de innocencia, aunque fuera su seteinta octavo cumpleaños. Me transmitió la alegría de un niño pequeño al tener una piruleta en la mano, me miró mientras manteníamos una conversa telefónica, a quilómetros de distancia... y aun puedo percibir su sonrisa, de oreja a oreja, con unos dientes pequeños y en forma de sierra que se dejan entrever enmedio de unos labios finos. Los dientes, un pequeño detalle de la muestra de su experiencia: pequeños, gastados, però suyos, todos y cada uno de ellos, desde hace ya muchos años.

Las ganas de vivir, de querer, de disfrutar de la vida que le queda, sea poca o mucha, me han fascinado. Dicen que todo esfuerzo tiene su mérito, y después de todo aquello, merece un respiro, merece un último suspiro afable, cálido, amoroso, tierno y familiar. Merece todo aquello que yo nunca le he dado, la compañía que nunca le he concedido, el cariño que pocas veces le he dado. La he subestimado y hoy, por lo que ha conseguido, la quiero más que nunca.

Y ahora... después de compartir algunas palabras con ella, me doy cuenta que me falta el tiempo, que vacilo la arena que cae, y me quedo embobada mirando el reloj, perdiendo el tiempo. "Sé conseqüente, eres suficientemente inteligente". Lo soy, así que aquí os quedáis, leyendo unas palabras en vez de reíros a carcajadas de la vida que, probablemente, sería más provechoso para vosotros.

divendres, 14 de maig de 2010

Irracionalitat

La irracionalitat no abarca el món de les paraules, va més enllà. Arriba al límit d'allò que no podem delimitar, a l'infinit. És quelcom inexplicable, complicat d'entendre si no comparteixes molt bé aquesta irracionalitat; m'atreviria a dir que és impossible de comprendre, si aquesta no és dins teu. La irracionalitat aliena al propi individu es torna egoista, definint i entenent aquest últim mot com "incompartible", que només el propi ego serà capaç de traduir, en una espècie de llenguatge interior on les paraules no hi tenen cap funció.
Així doncs, la inefabilitat d'allò irracional, que engloba totes aquelles coses que no tenen bones raons, o raons que es puguin entendre i comprendre per un colectiu, només es pot transmetre si es comparteix, si s'entra dins d'aquest món, ja que des de fora, es farà impossible aproximar-se al significat d'allò que volem descriure.

Mirar, és una manera d'intentar transmetre a algú que és dins del teu món irracional quelcom que no surt al diccionari. La mirada és una manera de parlar, si dos persones estan dins de la mateixa irracionalitat. Si una d'elles pretén compendre-la des de fora, la interpretació serà, indubtablement, equívoca.

divendres, 30 d’abril de 2010

Rabia e impotencia

Rabia e impotencia. El mundo adulto cada vez me sorprende más, al mismo tiempo que me decepciona.
Utilizar la lógica y el razonamiento son cualidades que dicen poseer las personas maduras; atenerse a las posibles consecuencias de un acto antes de llevarlo a cabo. No debemos olvidar, pero, que estamos en este mundo para vivir, y que hay que correr pequeños riesgos. Que lo más fácil es quedarse encerrado en un calabozo, y vivir una vida neutral: sin grandes alegrías pero sin decepciones, sin dolor, sin penas... algo que yo, por supuesto, no llamaría vivir.
No soporto que decidan por mí, que alguien intente coger el control de mi vida, o protegerme de peligros que yo he decidido correr. Las alegaciones a mi madurez son constantes, pero a la hora de la verdad, no se me demuestra la confianza, a pesar de todo lo que he demostrado yo.
Y de tercera persona paso al diálogo, a decirte a ti, directamente, que me duelen tus decisiones. Me duele que no me dejes vivir ni disfrutar, aunque sepa que lo haces "por mi bien". Creo haber demostrado que sé cuidar por mi misma y, por mucho que te duela, ya no soy aquella niña que a las 8 de la tarde tiene que volver, acompañada siempre, a casa. Ya no soy aquella a la que convencerás aunque no tengas razón, ya no soy TU niña. Ahora soy mía, por mucho que cierres los ojos, he crecido.. y creo que deberías estar orgullosa y, a parte de decírmelo, demostrármelo.

dimarts, 27 d’abril de 2010

23 de abril


Despertarme en medio de un mar de sonrisas, de palabras en armonía describiéndome, de detalles y buenas intenciones... fue el símbolo de que no sería un día cualquiera. Saber que era 23 de abril, día de los enamorados, me corroboró que además de no ser cualquiera, sería un día especial.

Me gustan los días en que la fecha, puede marcar su grado de importancia. Aquellos días en que te levantas y al mirar el calendario, ves un círculo alrededor de un número que te anticipa que ése, será un buen día. Esos días son buenos porqué está establecido de ése modo, por la predisposición a que lo sean, por el amor que doy y recibo. Ésta es, pero, la primera vez que vivo el día en compañía. Y era este último detalle el que marcaría la diferencia, el que haría que fuera más... diferente, más... especial, más... amoroso, más... perfecto.

Pasando por alto los aspectos negativos, o aquellos que no fueron del todo positivos, tengo que decir que fue redondo. Tengo tendencia a analizar los sucesos fijándome en aquello que me han aportado, en los sentimientos que han provocado en mí, y hubo un acontecimiento que me marcó, y que me marcará para siempre.

Comimos juntos, cocinó él, y luego fuimos a su habitación. Estuvimos charlando, riéndonos de todas las desgracias que nos habían ocurrido des de que nuestra historia empezó. Nos sinceramos, viajamos por el pasado hasta que los dos nos miramos y las palabras marcharon, expiraron, huyeron. Los "achuchones" no eran nuevos, pero sí más tiernos, más íntimos. Las caricias aumentaron en cantidad, al mismo tiempo que la ropa disminuía. Nuestros cuerpos quedaron desnudos, yo arriba, él abajo.

Tengo que hacer un paréntesis para hablaros de su olor, de su aroma, de su esencia. Una de mis mayores debilidades está en el sentido del olfato, y es que pierdo el norte. Su olor no es suave ni tierno, no me abraza, me cubre. Penetra dentro de mí sacudiendo el cerebro, haciéndose notar, marcando su presencia. Más que encantarme, me hipnotiza, y mi cuerpo se siente tan atraído por éste, que la pasión me invade, en algunos momentos, de forma incontrolable. Me deja ciega, muda, sorda... hace que pierda mis facultades. Es por ello que cuando estamos en público, me alejo de él; pero allí estábamos los dos solos, su olor y mi cerebro, su ojos y mi mirada, dos corazones esperando conocerse en persona.

No era la primera vez que lo intentábamos, pero sí la primera que funcionó. Entre sábanas, con nuestra inexperiencia, creamos un clima de confianza, de tranquilidad, de amor... un clima que no había formado nunca antes, ambiente en el que hubiera permanecido durante horas. Los dos fuimos uno, y lo mejor es que des de entonces, seguimos siéndolo. Sé que no me equivoqué al escogerlo, sé que era él, aunque nunca hubiera imaginado que ésas fueran las condiciones. Fue perfecto para mí, perdí la virginidad con quién quise y cuando quise, y aunque no hubieran pétalos, ni velas, ni música de fondo... estábamos él y yo, y el amor mutuo que nos convertía en un "nosotros", que nos unía; entonces entendí que con aquello bastaba. No necesitaba más.

Sonreí toda la tarde, y toda la noche. El motivo era evidente: estaba rodeada de quién quería en cada momento, le tenía a él, y tenía a los míos. Un 23 de abril diferente a los demás, irrepetible, único. Y así lo guardo, y así será marcado cada año, en el calendario: con un círculo, más grande de lo normal, con un color diferente... ése ya no era un día especial porqué estuviera establecido, ése era un día especial porqué yo, en mi calendario, lo había decidido así.

Tengo tres fechas, aunque una no quepa en cada año; puede que por coincidencia, quizá sea la menos especial, la de menor importancia. Las tres con un color, el mismo. Iré sumando, aunque sé que tendrán que pasar años para volver a utilizar el mismo color.

dijous, 22 d’abril de 2010

Momento crítico

En el lavabo, aislada de este mundo, consigo misma. La impotencia sale de sus ojos, evitando las crueles palabras que se ahogan en su boca. Se inunda entre su impotencia, en medio de la rabia disuelta entre la culpabilidad, dentro del océano que acaba de crear... Una vez inmersa, se adentra en lo más profundo de su ser, formulándose preguntas sin respuesta, cuestionándose el grado de equivocación de cada acto cometido, de cada palabra mencionada, de cada abrazo regalado. La buena intención y bondad de sus actos nadie los duda, pero la intención no siempre basta, lo que cuenta son las consecuencias, los resultados... Lo que vale es lo tangible, lo material, lo que realmente es, lo que realmente sucede.
Un gran interrogante la ataca, y sus fuerzas se agotan, se desvanece la vitalidad, las sonrisas se acaban... Y todo lo que queda es vulnerabilidad, fragilidad, desesperación en un frío lavabo que le quita las ganas de seguir. Tan frío como el sol en días de invierno, frío que le invade, que le conquista provocando una guerra perdida antes de que diera comienzo... Un frío que se apodera de ella, y el cuál no será fácil echar.
El lavabo, tan diminuto que parecía siempre, tamaño que había sido motivo de discusión.. Ahora se volvía grande, parecía haber sufrido reformas, haber multiplicado su volumen. Sola, en él, deposita todo lo negativo mencionado anteriormente para salir nueva, con una sonrisa que consigue de dónde aún no ha descubierto.